Fruto de la unión y el compromiso por la conservación del mar entre la Fundación Canaria Mapfre Guanarteme y Aquawork, empresa especializada en la filmación y el estudio marino de Canarias, nace este proyecto, que pretende dar a conocer y revalorizar el mar canario como un gran apuesta de conservación basada en su divulgación y conocimiento.






sábado, 23 de agosto de 2014

Cuaderno de Bitácora VI de Secretos de la Macaronesia

El arenal cubre una buena parte de los fondos marinos de las Islas, predominando sobre los fondos rocosos en las islas más viejas, donde la erosión lleva trabajando más tiempo. A primera vista, un recorrido por el arenal nos puede parecer un viaje por el desierto. Nada más erróneo pues el agua, que es la vida, no falta. Los problemas son otros: la falta de refugio o de estabilidad del propio sustrato. No olvidemos que bajo el mar gran parte de la vida animal ha adoptado una forma de vida sésil: la de vivir permanentemente fija al sustrato. Y es que muchos seres vivos se han apuntado al servicio de comedor: la corriente fluye cargada de nutrientes, solo hay que acertar con los lugares mejor situados para recibir ese maná incesante. Cuando esto ocurre, donde la arena es más estable, puede tapizarse por millones de gusanos tubícolas, si, animales de hermosa apariencia vegetal en perpetua primavera. Sobrevolar estos fondos tapizados es como hacerlo sobre un prado de pequeñas margaritas. Pero no todas las estrategias pasan por ocupar un lugar fijo donde sustentarse. Hay peces que recorren los fondos arenosos perfectamente adaptados en color y forma. Un color mimético que los enmascara y una forma aplanada fácil de integrarse con la arena. Llamar la atención resulta extremadamente peligroso o un lastre a la hora de capturar a sus presas. El tapaculo es otro morador característico de estos fondos. Uno de sus ojos ha migrado durante el final de su etapa larvaria al mismo plano que el otro. Posee además la asombrosa capacidad de adaptar rápidamente el color de su piel al color del sustrato. Y nada pasa desapercibido a sus dos ojos móviles de 360º con total independencia uno del otro. Otros muchos no disponen de una morfología plana, pero si sus dos ojos ocupan la parte superior de su cabeza, algo imprescindible para enterrarse en estos espacios abiertos y no perder detalle de lo que ocurre a su alrededor. En la arena unos aparecen de día y se ocultan de noche, como el pejepeine, que dispone de varias madrigueras cuyas entradas solo el reconoce. A la menor señal de peligro desaparece como por arte de magia. Y ha de pasar un buen rato de paciente espera para poder observar como de la arena vuelve a asomarse, una vez pasada la amenaza. El arenal de noche despierta, si cabe, más vida; la oscuridad ofrece seguridad a muchos seres de la noche cuyo mundo es la arena, pero esto ya es materia para otro cuaderno de Bitácora.

Cuaderno de Bitacora V de Secretos de la Macaronesia

Volvemos a la isla de La Palma, esta vez bajo sus aguas. El mar de una isla en la primera línea de las Canarias, revitalizada por los vientos alisios y la corriente descendente del Golfo. Vigía altivo en el océano Atlántico con sus 6.500 metros de altura sobre el lecho oceánico. Con un paisaje espectacular de coladas, paredes, arcos y cuevas, como testigo mudo de su vulcanismo. Las cuevas son reducto de una fauna insólita, de delicados seres que encuentran refugio en la oscuridad permanente. Son el alma del volcán, donde el tiempo se desvanece en el olvido. Son testimonios silenciosos de la virulencia de la naturaleza en una época no tan lejana. Hoy son remansos de paz, donde la vida parece ajena a la actividad solar. Lo que resulta una sensación errónea: el reloj de los biorritmos sigue funcionando aún sin la luz del sol. Si bien, no todos los seres son prisioneros de estas cavidades volcánicas, algunos las usan tan solo como un plácido y seguro lugar de descanso. Pequeños manchones de arena se convierten en solicitadas camas para las rayas mariposa o los chuchos, como denominados localmente a la pastinaca. Aunque estos espacios son sobre todo santuarios marinos para numerosos crustáceos, especies únicas e irrepetibles, como camarones, cangrejos y, sobre todos, la reina del lugar: la langosta pintada Panulirus echinatus. En la calma de estos túneles de lava petrificados se refugia de día a salvo de depredadores, y del hombre, para cambiar la oscuridad de la cueva por la oscuridad de la noche y salir en busca de su alimento: un pez dormido, carroña o algas, cualquier cosa le vale para llenar su estómago. No son buenos momentos para esta especie que ha visto disminuir sus poblaciones mundiales, ya de por si escasas, en más de un 80%. Comparte geografía con islas del noroeste de Brasil, Cabo Verde, Ascensión y Santa Elena. Mientras que en el archipiélago canario se restringe a las islas más occidentales, figurando tristemente en el Catálogo de Especies Amenazadas como en peligro de extinción. Algo que debe llevarnos a recapacitar en el modo de cómo estamos gestionando los recursos naturales. Resulta muy triste una cueva sin vida, como un cofre vacío, por la inconsciencia del ser humano. Las cavidades submarinas son ecosistemas muy frágiles que amparan a unos seres únicos que no podemos permitirnos perder.

Cuaderno de Bitácora IV de Secretos de la Macaronesia

Al amparo de la oscuridad se abre un nuevo mundo, un micro cosmos repleto de pequeños secretos. El mismo espacio que pocas horas antes iluminaba el sol, ahora despliega un decorado totalmente diferente, transitado por unos pequeños y increíbles seres que la naturaleza se ha esmerado al forjarlos. La noche es su aliada, en ella encuentran la protección necesaria para lanzarse a la busca del alimento… aunque en un mundo de presas y depredadores no existe la seguridad absoluta. A cada instante se repite el ciclo de la vida, apenas unas horas para vivir… o morir. Parece como si la existencia se resumiera en una sola noche, el mañana no existe. ¡Y no hay tiempo que perder! Nuestros focos horadan la oscuridad descubriendo un firmamento de saetas que dan brillo a un espacio de vida. El océano es vasto, poderoso, misterioso y muchas otras cosas , pero por encima de todo es vida. Entre todos estos entes destaca especialmente un grupo: los cefalópodos, los más listos de la clase: todo cerebro y ojos. Con ocho brazos y tres corazones los pulpos recorren los fondos arenosos emboscando a sus presas y despistando a sus enemigos. Dominan el arte del camuflaje y nada se le escapa a su aguda vista, la más desarrollada entre todos los invertebrados marinos. Las islas Canarias son el eje fronterizo de la Macaronesia: límite sur para muchas especies de aguas frías y límite norte para otras tantas de aguas más cálidas. Son fronteras que fluctúan a lo largo de las estaciones. Son espacio de mar conquistado por especies tropicales que avanzan hacia el norte impulsados por el calentamiento global. Por un desequilibrio natural acelerado por el ser humano y de consecuencias imprevisibles. Y entre estos embajadores del sur han arribado recientemente dos especies de pulpos: El pulpo mimético (pulpo de brazos largos del Atlántico) Macrotritopus delfilippi y el minúsculo Amphioctopus burryi (pulpo de brazos bandeados del Caribe). El primero, como su nombre indica, posee la asombrosa capacidad de imitar a un buen número de especies. El Burryi, como ya lo llamamos localmente, con sus apenas 5 cm de tamaño, es característico de los fondos arenosos de algunas áreas del Mar Caribe, ha encontrado en estos fondos, donde abundan las presas y escasean sus predadores, un nuevo hogar.

Cuaderno de Bitácora III de Secretos de la Macaronesia

Tercera campaña de filmación. Tercera isla visitada. Lanzarote, una isla que bajo la superficie del océano que la envuelve, guarda maravillosos secretos que la hacen única a éste lado del Atlántico. Poco a poco iremos recopilando pequeñas y grandes singularidades naturales: historias de un mar añil, de un universo líquido rebosante de vida. En esta ocasión, pese a el buen estado de la mar, no encontramos buenas condiciones de visibilidad para la filmación. El océano rebosa productividad en estas fechas y el agua se llena de partículas. Tal vez unos años antes hubiéramos renunciado a filmar. Ahora, el reto es siempre sacarle el máximo partido posible a las condiciones reinantes y no perder tiempo en lamentaciones. Aceptamos, sin más, el mar como es. Como no podría ser de otra manera. Desde el Centro de Buceo Hippocampus Fariones, situado en un lugar privilegiado en Puerto del Carmen, recorrimos el veril que discurre paralelo a la costa, tanto de día como de noche, que es como visitar dos mundos totalmente diferentes. La naturaleza es tan sabia que el mismo espacio lo comparte de muy diferentes maneras. Así las criaturas de la noche se muestran al amparo de la oscuridad, por donde horas antes lo hacían otras a plena luz del día. Nos sorprendió cómo los temporales de invierno habían modelado el fondo, moviendo miles de toneladas de arena de un sitio para otro, descubriendo paredes que en 20 años no habíamos visto. Y eso también dificultó nuestra orientación en unos fondos largamente visitados por nosotros. Esos mismos temporales regó el sustrato arenoso con las algas arrancadas, a modo de balsas multicolores, sirviendo de cobijo y alimento para el centollo que, con su mimetismo, parecía invisible. Uno de los ilustres moradores es, por estas fechas, el tiburón ángel o angelote. Muchas de las hembras ya han parido a sus crías, de huevos fecundados en su interior, ya que son ovivíparos. Pudimos ver y filmar a una hembra rezagada, a punto de parir, pese a que la mayoría ya han emprendido la migración a aguas más profundas y no regresarán hasta el próximo invierno. Es el ciclo de la vida de una especie que encuentra en las islas Canarias uno de sus últimos baluartes. Pese a la falta de visibilidad, fueron unos días inolvidables, de contacto íntimo con ese mar de lava que rodea a Lanzarote, una isla mágica de la que iremos desvelando algunos de sus más preciados tesoros. Sin ninguna duda: ¡volveremos pronto!.

Cuaderno de Bitácora II de Secretos de la Macaronesia

En esta ocasión nos trasladamos al SO de Tenerife, junto a los Acantilados de Los Gigantes, para intentar captar algunas secuencias de la primavera en el mar, en sus aguas abiertas, en el espacio pelágico. A varias millas alejados de la tierra más próxima, el océano se nos descubre como una vasta extensión añil, por momentos sin vida visible. Recorremos lentamente su superficie con la emoción de algún encuentro inesperado; asumiendo también de buen grado que nunca llegue ese momento. Y así debe ser, solo el hecho de estar ahí es todo un privilegio que nosotros valoramos convenientemente. El océano nos enseña lo insignificantes que somos y lo grande que es la naturaleza. No hemos venido esperando que el azar nos sea favorable. Tenemos constancia por nuestros compañeros de Gigante Azul que las Carabelas Portuguesas ya han alcanzado un tamaño considerable y que, muchas de ellas, son portadores de unos huéspedes muy especiales. Unos peces que también han ido creciendo casi a la misma velocidad que las Carabelas. Son alevines de Pámpanos, nacidos a más de 400 metros de profundidad, que han ascendido a la superficie huyendo de los depredadores. Si, pasan su etapa juvenil bajo la protección de las carabelas, de alguna tortuga boba que se haya acercado a alimentarse de la medusa o a la sombra de algún madero. Es más seguro. Son estrategias de supervivencia. Se han hecho inmunes al mortal veneno de sus efímeros anfitriones. Pronto han de buscar la protección de objetos flotantes de mayor envergadura, pues hasta pasado un año, cuando ya hayan alcanzado un tamaño respetable, no volverán a migrar a las profundidades que le vieron nacer. Son ciclos de la vida que han sabido adaptarse entre si para aumentar las probabilidades de supervivencia.

Cuaderno de Bitacora I de Secretos de la Macaronesia

Comenzamos nuestra particular andadura por tierras de La Palma, una isla que recibe de lleno la bruma que arrastran los vientos alisios, un aliento fresco de vida que recorre la Macaronesia. A ella nos trasladamos por mar, un servidor Rafa Herrero, y Pedro Felipe Acosta, un excelente cámara de vida salvaje que centra todo su esfuerzo en las islas Canarias. Nos acompañan 2 cámaras Red Epic. Pedro se ha traído sus teleobjetivos de 300 mm, 150-600 mm y el 800 mm para intentar rodar algunas escenas de avés emblemáticas de la Isla escondido en su Hide, nunca mejor dicho. En La Palma nos esperan Alfonso y Antonio, dos entusiastas palmeros que nos han de mostrar algunos de los más bellos secretos que esconde la Isla en sus alturas. Porque en esta ocasión vamos a centrar todo nuestro esfuerzo en tierra, un referente necesario para luego sumergirnos en el mar, en ese océano Atlántico que da cobijo y sustento a los archipiélagos macaronésicos. Una de las especies prioritarias en nuestras filmaciones fue la Graja (Pyrrhocorax pyrrhocorax barbarus), una subespecie endémica de La Palma que se ha convertido en símbolo natural de la Isla. Resulta todo un misterio sin resolver cómo estas aves llegaron a La Palma y no al resto del archipiélago canario. En amaneceres y anocheceres, albas y crepúsculos, perseguimos las horas mágicas donde la luz es verdaderamente hermosa. Salíamos al campo siempre de noche cerrada; esperando, en suspenso, ver las primeras luces siluetear el horizonte. Y aunque el tiempo no nos acompañó del todo, tuvimos algunos momentos de esos que llamamos especiales, que cubrieron con creces todas nuestras expectativas. La naturaleza nos regaló con instantes imposibles de captar con nuestras cámaras.

viernes, 23 de mayo de 2014

SECRETOS DE LA MACARONESIA

Un año en el mar. El documental, como nunca se ha hecho antes, de las islas de la Macaronesia.

Arrancamos este hermoso proyecto documental "Secretos de la Macaronesia". Deseamos compartir con todos ustedes este apasionante viaje, donde iremos desvelando algunos de sus secretos mejor guardados.

Más información en: http://www.macaronesia.tv